Guerreros del Metal
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miércoles, 29 de agosto de 2012
[Poesia] Acabar con todo (Octavio Paz)
Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.
Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.
Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.
Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.
miércoles, 11 de abril de 2012
[Poesia] Lo que hay que decir (Günter Grass)
Lo que hay que decir

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa no
podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también en
que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente, y en definitiva también ayudarnos.
Günter Grass
PD: Este es el polemico poema que ha generado que el gobierno sionista de Tel Aviv, solicité que se le retire el Nobel a este escritor aleman. Me gustaría que el mismo gobierno israelí hiciese gestiones similares para retirarle el Nobel de la Paz a Obama.
Por demas, Günter Grass dio en el clavo. Ya antes otros poetas lo habían dicho (más bien creo que Grass se había tardado en hacer la denuncia), incluso hay una canción de los años 90 de Soziedad Alkoholika que ya decía esto mismo, se llama: "Nos Vimos en Berlin".
Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa no
podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también en
que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente, y en definitiva también ayudarnos.
Günter Grass
PD: Este es el polemico poema que ha generado que el gobierno sionista de Tel Aviv, solicité que se le retire el Nobel a este escritor aleman. Me gustaría que el mismo gobierno israelí hiciese gestiones similares para retirarle el Nobel de la Paz a Obama.Por demas, Günter Grass dio en el clavo. Ya antes otros poetas lo habían dicho (más bien creo que Grass se había tardado en hacer la denuncia), incluso hay una canción de los años 90 de Soziedad Alkoholika que ya decía esto mismo, se llama: "Nos Vimos en Berlin".
miércoles, 4 de abril de 2012
[Poesia] Epitafio para ser colocado en la tumba de Chaplin (Gustavo Pereira)
lunes, 2 de abril de 2012
[Poesia] Hay un Tiempo (Gustavo Pereira)

Hay un tiempo de echarse a pensar y un tiempo de arder
y días de caer rendidos bajo techo
Un tiempo de amar
hasta el fondo
y días de herrumbre inmersos en nuestras cosas
Hay un tiempo de tender la mano y un tiempo de golpear
y un recuerdo que naufraga en nosotros y un rostro que acaso hemos visto o no.
Gustavo Pereira
y días de caer rendidos bajo techo
Un tiempo de amar
hasta el fondo
y días de herrumbre inmersos en nuestras cosas
Hay un tiempo de tender la mano y un tiempo de golpear
y un recuerdo que naufraga en nosotros y un rostro que acaso hemos visto o no.
Gustavo Pereira
sábado, 31 de marzo de 2012
[Poesia] Por entre las islas (Gustavo Pereira)
miércoles, 28 de marzo de 2012
[Poesia] La canción desesperada (Pablo Neruda)
La canción desesperada

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonad

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonad
miércoles, 14 de marzo de 2012
[Poesia] Dragon (Ludovico Silva)

Un dragón no es un
dragón hasta que un
poeta no lo decide.
Yo decido que hay un
dragón que no vomita
fuego, si no piedras.
Y que mira a un rostro de
mujer.
Extrañamente, como si
quisiera cantanr con ella
el coro de la luna.
Sus escamas de piedra
pesan sobre el mundo.
¡Oh dragón unicornio
de mis alucionaciones
nocturnas!
Ludovico Silva
PD: Compilado de poemas, "Un Dragón y otros poemas: Poesía venezolana" (Luis Carlos Neves, 2008).
domingo, 11 de marzo de 2012
[Poesia] El Camino (Fernando Paz Castillo)

El camino ante el barranco
se ha quedado suspenso.
Atrás están las casas, y adelante
la recia soledad de un campo yermo.
¡Ah!, si el camino se atreviera a saltar
sobre el barranco,
¡en la punta de enfrente le nacería otro pueblo!
Fernando Paz Castillo
PD: Compilado de poemas, "Un Dragón y otros poemas: Poesía venezolana" (Luis Carlos Neves, 2008).
sábado, 19 de febrero de 2011
[Poesia] Árbol de mi alma (José Martí)

Como un ave que cruza el aire claro
Siento hacia mí venir tu pensamiento
Y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas
Como los labios frescos de un mancebo
En su primer abrazo a una hermosura:
Cuchichean las hojas: tal parecen
Lenguaraces obreras y envidiosas,
A la doncella de la casa rica
En preparar el tálamo ocupadas:
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo:
Todo lo triste cabe en él, y todo
Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere!
De hojas secas, y polvo, y derruidas
Ramas lo limpio: bruño con cuidado
Cada hoja, y los tallos: de las flores
Los gusanos del pétalo comido
Separo: oreo el césped en contorno
Y a recibirte, oh pájaro sin mancha
Apresto el corazón enajenado!
José Martí
domingo, 3 de enero de 2010
[Poesia] El Cuervo (Edgar Allan Poe)

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Edgar Allan Poe
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Edgar Allan Poe
PD: Este poema, es el más famoso de este poeta. Fue publicado por vez primera en 1.845.
jueves, 17 de diciembre de 2009
[Poesia] Anoche Cuando Dormía (Antonio Machado)

Antonio Machado
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
Antonio Machado
PD: Este es el primer poema que subo del poeta español Antonio Machado, mas sin embargo, es uno de mis poetas favoritos.
jueves, 19 de noviembre de 2009
[Poesia] Alienigena enamorado

Viajando por el universo
En esta caravana de planetas
Como Alienígena malhumorado
Por tan molesto transporte
Mi paz esta en un planeta
De la Via Lactea
Justo al sur del planeta
Aunque Extraño me siento
No se ni que escribo ¿este será tu idioma?
bicho raro soy
el moho se junta a mis dedos
como las raíces del árbol
Universo infinito
la bella y la bestia
mi obsesión, viene de muy lejos
es un amor milenario… eso creo
Pero sabes
que lo feo no es malo
quizás, la paz es fea, la guerra es bella
pero prefiero la paz fea
no estoy a tu lado
porque estoy dentro de ti
quedémonos pues,
dentro
se ríen de mi
y lo mas probable de ti
¿a quien se le ocurriría
fijarse en un alienígena?
Abstracto es este poema
Espero que ni lo entiendas…
Por José
En esta caravana de planetas
Como Alienígena malhumorado
Por tan molesto transporte
Mi paz esta en un planeta
De la Via Lactea
Justo al sur del planeta
Aunque Extraño me siento
No se ni que escribo ¿este será tu idioma?
bicho raro soy
el moho se junta a mis dedos
como las raíces del árbol
Universo infinito
la bella y la bestia
mi obsesión, viene de muy lejos
es un amor milenario… eso creo
Pero sabes
que lo feo no es malo
quizás, la paz es fea, la guerra es bella
pero prefiero la paz fea
no estoy a tu lado
porque estoy dentro de ti
quedémonos pues,
dentro
se ríen de mi
y lo mas probable de ti
¿a quien se le ocurriría
fijarse en un alienígena?
Abstracto es este poema
Espero que ni lo entiendas…
Por José
sábado, 12 de septiembre de 2009
[Poesia] Muertos Estaban los Míos (Khalil Gibran)
MUERTOS ESTABAN LOS MÍOS
(Escrito en el exilio, durante el hambre en Siria)
Khalil Gibran"PRIMERA GUERRA MUNDIAL"
Los míos se han ido, pero yo aún existo
Llorándolos en soledad...
Muertos están mis amigos y por su
Muerte mi vida es nada más que un gran
Desastre.
Las colinas de mi país están inmersas
En lágrimas y sangre, pues se han ido los míos
y mis amados, y yo estoy aquí
Viviendo como lo hacía cuando los míos y mis
Amados disfrutaban de la vida y sus
Alegrías, y cuando las colinas de
Mi país estaban benditas y rodeadas
Por la luz del sol.
Los míos murieron de hambre, y aquel que
No pereció de inanición fue despedazado
Por la espada; y aquí estoy yo
En esta tierra distante, vagando
Entre gente feliz que duerme
Sobre lechos mullidos y que sonríe al día,
Y el día les sonríe.
Los míos tuvieron una muerte dolorosa
Y vergonzosa, y aquí estoy yo viviendo en la paz
Y la abundancia... Es esta una gran tragedia
Siempre representada en el escenario de mi
Corazón; a muy pocos les importa presenciar el
Drama, pues los míos son como pájaros
Con las alas rotas que la bandada deja atrás.
Si estuviera hambriento y viviera entre mi
Famélico pueblo, y si fuera perseguido junto con
Mis oprimidos compatriotas, la carga
De estos días negros pesaría menos
Sobre mis desasosegados sueños, y la
Oscuridad de la noche sería menos
Sombría ante mis hundidos ojos y mi
Apesadumbrado corazón y mi alma herida.
Porque aquel que comparte con los suyos
Los pesares y agonías sentirá el
Supremo alivio que sólo el sufrimiento
Y el sacrificio engendran. Y estará
En paz consigo mismo cuando muera,
Inocente junto a sus compañeros inocentes.
Pero no vivo con mi hambriento
Y perseguido pueblo, que camina
En el cortejo de la muerte hacia el
Martirio... Estoy aquí, al otro lado
Del ancho mar, viviendo a la sombra de la
Tranquilidad, y a la luz de la
Paz... Estoy distante de la triste
Arena y de los acongojados, y de nada
Puedo enorgullecerme, ni siquiera de mis propias
Lágrimas.
¿Qué puede hacer un hijo exilado por
Su hambriento pueblo, y de qué vale
Para su pueblo el lamento de un
Poeta ausente?
Si yo fuera una mazorca de maíz plantada en la tierra
De mi país, los niños hambrientos me
Seguirían para alejar con mis granos
La mano de la Muerte de su alma. Si fuera
Un fruto maduro de los jardines de mi país
Las hambrientas mujeres me arrancarían
Para alimentar la vida. Si fuera
Un pájaro volando en el cielo de mi país,
Mis hambrientos hermanos me darían caza y
Con la carne de mi cuerpo alejarían de
Sus cuerpos la sombra de la tumba.
Pero ¡Ay de mí! No soy una mazorca de maíz
Plantada en las llanuras de Siria, ni un
Maduro fruto de los valles del Líbano:
Esta es mi desventura, la muda calamidad
Que me humilla ante mi alma
Y ante los fantasmas de la noche...
Esta es la dolorosa tragedia que atiesa mi lengua
Y maniata mis brazos y me apresa, despojado
de fuerza, acción y voluntad.
Esta es la maldición marcada a fuego
Sobre mi frente
Ante Dios y ante los hombres.
Y a menudo me han dicho:
"La desventura de tu país no es
nada comparada con la calamidad que aqueja
Al Mundo, y las lágrimas y la sangre vertidas
Por tu pueblo no son nada comparadas
con los ríos de sangre y lágrimas
Derramados cada día y cada noche en los
Valles y llanuras de la tierra.
Sí, pero la muerte de los míos es
Una silenciosa acusación; es un crimen
Concebido por la mente de invisibles
Serpientes... Una tragedia sin
Música ni decorados... Y si los míos
Hubieran atacado a los déspotas
Y opresores para morir como rebeldes,
Yo hubiera dicho: "Morir por
La libertad es más noble que vivir a la
Sombra de la débil sumisión, porque
Aquel que abrace a la muerte con la espada
De la Verdad en la mano, se eternizará
En la Eternidad de la Verdad, pues la Vida
Es más débil que la Muerte, y la Muerte
Más débil que la Verdad.
Si mi nación hubiera participado en la guerra
De todas las naciones y hubiera muerto en el
Campo de batalla, yo diría que fue
La rugiente tempestad quien quebró
Con su furia las tiernas ramas; y una
Muerte violenta bajo un cielo de
Tormenta es más noble que morir
Lentamente en los brazos de la senilidad.
Pero no hubo salvación de esas
Fauces... Los míos cayeron
Y lloraron con los sollozantes ángeles.
Si un terremoto hubiera desgarrado
A mi país en dos y la tierra hubiera
Engullido a los míos en su seno,
Yo hubiera dicho: "Una gran ley misteriosa
Ha actuado por voluntad de la fuerza divina,
Y sería una locura si nosotros
Frágiles mortales, intentáramos escudriñar
Sus profundos secretos..."
Pero los míos no murieron en rebeldía;
No los mataron en el campo
De batalla; ni tampoco un terremoto
Destrozó mi país para avasallarlos.
La muerte fue su único salvador, y
El hambre su único menoscabo.
Los míos murieron en la cruz...
Murieron con las manos
Extendidas hacia Oriente y Occidente,
Mientras los despojos de sus ojos
Miraban la oscuridad del
Firmamento... Murieron en silencio.
Pues la humanidad había cerrado sus oídos
A sus gritos. Murieron por no
Favorecer a su enemigo.
Murieron por amar a sus
Vecinos. Murieron por depositar
Su confianza en la humanidad.
Murieron por no oprimir
Al opresor. Murieron
Porque eran las flores
Aplastadas, y no los aplastantes pies.
Murieron porque eran pacíficos.
Perecieron de hambre en una tierra
Rica en leche y miel.
Murieron porque se levantaron
Los monstruos del infierno y destruyeron
Todo lo que crecía en sus campos,
Y devoraron sus últimas reservas...
Murieron porque las víboras y
Los hijos de las víboras escupieron veneno
En el espacio donde los Cedros Sagrados y
Las rosas y el jazmín exhalaban
Su fragancia...
Los míos y los tuyos, Hermano
Sirio, están muertos... ¿Qué se puede
Hacer por los que mueren? Nuestros
Lamentos no paliarán su
Hambre y nuestras lágrimas no saciarán
Su sed; ¿Qué podemos hacer para
Salvarlos de la férreas garras del
Hambre? Hermano mío, la bondad
Que te impele a ofrecer una parte de tu vida
A cualquier ser humano que esté en
Camino de perder su vida, es la única virtud Que te hace digno de la luz del
Día y la paz de la
Noche... Recuerda, hermano mío,
Que la moneda que dejas caer en
La marchita mano que se tiende hacia
Ti es la única cadena de oro que
Enlaza tu rico corazón
Con el amante corazón de Dios.
Khalil Gibran
domingo, 31 de mayo de 2009
[Poesia] Extraña Melancolia

Me siento como el payaso
Que pretende a la princesa
Tonto soñador
Tú,
Miedosa del amor
¿Por qué tienes miedo a enamorarte?
¿Enamorarte de mí?
No me siento feliz
Pero tampoco infeliz
Nihilismo espiritual
Que me persigue
Cual leona a su presa
Rubia cabellera
Niña y mujer
No me importan las demás
Aunque a veces quiero olvidarte
Quiero que la vida siga igual
Pero la vida no quiere
Tozuda vida, diantre!
Me gustaría verte casada con otro
Pero al mismo tiempo no
Menuda cuestión
Tempestad sin fin
Mi mente,
Un día no aguantara más
Pero te quiero…
Por José
Que pretende a la princesa
Tonto soñador
Tú,
Miedosa del amor
¿Por qué tienes miedo a enamorarte?
¿Enamorarte de mí?
No me siento feliz
Pero tampoco infeliz
Nihilismo espiritual
Que me persigue
Cual leona a su presa
Rubia cabellera
Niña y mujer
No me importan las demás
Aunque a veces quiero olvidarte
Quiero que la vida siga igual
Pero la vida no quiere
Tozuda vida, diantre!
Me gustaría verte casada con otro
Pero al mismo tiempo no
Menuda cuestión
Tempestad sin fin
Mi mente,
Un día no aguantara más
Pero te quiero…
Por José
sábado, 30 de mayo de 2009
[Poesia] Dime: ¿Que Puedo Hacer?
Mi niñita, vale
Como te pudo haber pasado esto
Tanta fe que he puesto en ti
Tanta ilusión
Esperanza malograda
Aun tienes (tenemos) oportunidad
La distancia
La condenada distancia,
Ha atentado contra nosotros
Conchale
Impotencia siento
La espera agota, dice Cerati
Pero yo aun no me canso
¿Qué otra cosa puedo hacer?
Y moriré sin ti
No cometas este crimen
Soy inocente
No te vayas
San Pedro es asexual
Yo heterosexual
Y encima, estoy enamorado
Horas paso pensando en ti
En la universidad,
En la playa,
En mi cuarto,
En el Mall,
En las reuniones de la comunidad,
En las reuniones del Partido,
En el cuartel,
En el aeropuerto,
En los conciertos,
En los viajes,
…en mis sueños,
Estas en todas partes
Me persigues cual Freddy Krueger
Pero esta pesadilla no es pesadilla
Es mi sueño
Yo me lo busque
Dime:
¿Qué puedo hacer?
Por José
martes, 19 de mayo de 2009
[Poesia] Con Benedetti te dije Amor
Con Benedetti aprendí a decirte:
Te quiero
Con Benedetti te enamoré
Te embauqué
Logré hipnotizarte
Para que te fijaras en este…
Tonto ser
Benedetti,
Cupido de las palabras
Yo era un títere
Y el mi ventrílocuo
No sabía ni decirte:
Amor
¿Qué hare ahora?
Será comunicarme al más allá
Al Olimpo de los poetas
Y seguirle pidiendo palabras
Pues el amor,
Solo los poetas lo pueden plasmar,
Visualizar, manipular, dibujar,
Concebir y…
Poesía es Amor,
al fin y al cabo
Por fortuna
Ya sabes que te quiero
Ya dije lo que tenía que decirte
Escribí lo que tenía que escribir
No tengo más que decirte
Ya te lo dije
Robé sus palabras
Para decirte que sentía
No solo soy tonto y embaucador
Soy ladrón
Pero todo lo hice, por ti
Todo y más,
Solo por ti
por José
lunes, 11 de mayo de 2009
[Poesia] Poema Frustrado (Mario Benedetti)
Mi amigo
que es un poeta
convocó a los poetas.
Hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica
es un horror
nos dijo
un horror horroroso
es el fin
es la nada
es la muerte
nos dijo
no es que te mueras sólo
en tu cama
rodeado
del llanto y la familia
del techo y las paredes
no es que llegue una bala
perdida o encontrada
a cortarte el aliento
a meterse en tu sueño
no es que el cáncer te marque
te perfore
te borre
no es tu muerte
la tuya
la nada que ganaste
es el aire viciado
en la ruina de todo
lo que existe
de todo
nadie llorará a nadie
nadie tendré lágrimas
y eso es lo más horrible
la muerte sin testigos
sin últimas palabras
y sin sobrevivientes
la muerte
¿Me entienden?
hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica.
Quedamos en silencio
con las bocas abiertas
tragamos el terror
como saliva helada
luego nos fuimos todos
a cumplir consigna.
Juro que lo he intentado
que lo estoy intentando
pero pienso en la bomba
y el lápiz se me cae
de la mano.
No puedo.
A mi amigo el poeta
le diré no puedo
Mario Benedetti
viernes, 27 de marzo de 2009
[Poesia] "My Girl"
"My Girl"
Leyendo tus reflexiones,
Me azota una ola de sentimientos encontrados
Quiero decirte:
“My Girl”
Pero, que iluso soy
Realmente,
¿Qué te puedo ofrecer?
¿Cómo podría cambiar tu existencia?
Y no me refiero solo a lo material,
Lo sabes
Eres mas lista que yo
Sentimientos encontrados
Claro
Impotencia, frustración, tristeza
Que luego se convierten en:
Resignación, aceptación…
Reconocimiento de mi realidad
Pero luego todo ello se convierte en risas
Es que no puedo dejar de reír
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Créeme
O sea,
¿Por qué un pingüino pretende volar como un águila?
¿Qué se ha creído?
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Nunca he sido así
Nunca he sido, ni seré
Cual Don Juan Tenorio
No puedo estar a tu altura
Mi misión es otra
Pero un poco de diversión,
No esta mal
Nunca estará mal
Y mi diversión, es justo:
Creerme que puedo ser tu solución
Debes reírnos de nosotros mismos
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Hasta planes he hecho
Planes de ser tu señor
Planes de ser tu solución
Pero es que me muero de la risa
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Eres un cúmulo de perfección
Y ese es justo tu problema:
No te has reconocido como tal,
“My Girl”
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Perdona que sea tan pesimista
Pero,
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
“My Girl”
Una vez me dijiste que pisara tierra
¿Pero porque no me puedo creer un águila?
¿Aunque seA un ratico?
Ni poeta soy
Ni poema esto es
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
“My Girl”
Te quiero
(eso si es verdad “My Girl”)
Por: José
Leyendo tus reflexiones,
Me azota una ola de sentimientos encontrados
Quiero decirte:
“My Girl”
Pero, que iluso soy
Realmente,
¿Qué te puedo ofrecer?
¿Cómo podría cambiar tu existencia?
Y no me refiero solo a lo material,
Lo sabes
Eres mas lista que yo
Sentimientos encontrados
Claro
Impotencia, frustración, tristeza
Que luego se convierten en:
Resignación, aceptación…
Reconocimiento de mi realidad
Pero luego todo ello se convierte en risas
Es que no puedo dejar de reír
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Créeme
O sea,
¿Por qué un pingüino pretende volar como un águila?
¿Qué se ha creído?
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Nunca he sido así
Nunca he sido, ni seré
Cual Don Juan Tenorio
No puedo estar a tu altura
Mi misión es otra
Pero un poco de diversión,
No esta mal
Nunca estará mal
Y mi diversión, es justo:
Creerme que puedo ser tu solución
Debes reírnos de nosotros mismos
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Hasta planes he hecho
Planes de ser tu señor
Planes de ser tu solución
Pero es que me muero de la risa
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Eres un cúmulo de perfección
Y ese es justo tu problema:
No te has reconocido como tal,
“My Girl”
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Perdona que sea tan pesimista
Pero,
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
“My Girl”
Una vez me dijiste que pisara tierra
¿Pero porque no me puedo creer un águila?
¿Aunque seA un ratico?
Ni poeta soy
Ni poema esto es
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
“My Girl”
Te quiero
(eso si es verdad “My Girl”)
Por: José
lunes, 12 de enero de 2009
[Poesia] Gárgolas sobre el Gueto de Gaza

Como aves de rapiña
Como asesinos en serie sin control
Como el Tsunami que no distingue niños de adultos
Como el animal acorralado desprovisto de sentimientos
Gárgolas en el aire
Krakens en el mar
Cancerberos en la tierra
Demonios todos
Solo la sangre fresca los sacia
La sangre pura de mujeres y niños
Sangre sin sustancias alucinógenas
Sangre limpia de enfermedad
Bestias impuras
El Diablo orgulloso de ellos
Bestias condecoradas
Condecoradas por el mismísimo
Bestias adiestradas por siglos de lujuria
Lujuria sangrienta
Lujuria infernal
¡Que asco!
Menos mal que no son seres humanos
Menos mal que solo son bestias infernales
No creería lo contrario
Es que no puedo creerlo
Hasta ahora solo las Gárgolas han actuado
Gárgolas malditas
Las maldigo mil veces!
Malditos! Malditos! Malditos!
La Quinta Paila les espera,
Les espera a todos sus majaderos
A todos los pusilánimes
A los que han mirado hacia otro lado
Solo un osado
Un líder valiente
Cual Arcángel San Miguel
Ha levantado su voz!
Por: José
Como asesinos en serie sin control
Como el Tsunami que no distingue niños de adultos
Como el animal acorralado desprovisto de sentimientos
Gárgolas en el aire
Krakens en el mar
Cancerberos en la tierra
Demonios todos
Solo la sangre fresca los sacia
La sangre pura de mujeres y niños
Sangre sin sustancias alucinógenas
Sangre limpia de enfermedad
Bestias impuras
El Diablo orgulloso de ellos
Bestias condecoradas
Condecoradas por el mismísimo
Bestias adiestradas por siglos de lujuria
Lujuria sangrienta
Lujuria infernal
¡Que asco!
Menos mal que no son seres humanos
Menos mal que solo son bestias infernales
No creería lo contrario
Es que no puedo creerlo
Hasta ahora solo las Gárgolas han actuado
Gárgolas malditas
Las maldigo mil veces!
Malditos! Malditos! Malditos!
La Quinta Paila les espera,
Les espera a todos sus majaderos
A todos los pusilánimes
A los que han mirado hacia otro lado
Solo un osado
Un líder valiente
Cual Arcángel San Miguel
Ha levantado su voz!
Por: José
jueves, 18 de diciembre de 2008
[Poesia] ¡ESCUCHAD! (Vladimir Maiakovski)
¡Escuchad!
Acaso, si las estrellas brillan,
¿es que hay a quien le haga falta?
¿Es que alguien quiere que estén?
¿Es que alguien toma estas escupitinas por perlas?
Y a gritos,
entre polvaredas de mediodía,
se abre paso hacia dios,
teme que nadie le espere,
llora,
besa su mano nervuda,
ruega,
¡habrá por fuerza una estrella!
clama,
¡no aguantará este calvario a oscuras!
Y después
anda inquieto,
con expresión de calma.
Le dice a alguien:
«¿Acaso ya no tienes nada?
¿No da miedo?
¡¿Sí?!»
¡Escuchad!
Acaso, si las estrellas
brillan,
¿es que hay a quien le haga falta?
¡¿Es que es preciso
que cada vez que anochece
sobre los tejados
se encienda siquiera una estrella?!
Vladimir Maiakovski
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